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lunes, 21 de septiembre de 2015

SUBLIMINAL

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
Gladys Anido

La tarde serena y melancólica, invitaba a contemplar un hermoso atardecer. Las olas morían en la orilla, acariciando las brillantes arenas que las recibían con placer. El sol, bola de fuego, iba desapareciendo en el mar en un encuentro profundo de mutuo placer.


Todo era calmo y disfrutable, del cual nacería un nuevo día. Volver a sentir ese contacto que la naturaleza les permitía gozar. La espuma de las olas se deslizaba suavemente sobre la arena. Todo fue el final y el comienzo una nueva vida.

domingo, 13 de septiembre de 2015

EJERCICIO DE PERSONAJE FRUSTRADOR

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera

Gladys Anido

Javier era un joven que todos querían, simpático, pero muy reservado. Su sueño era la música, tocaba muy bien la guitarra y estudiaba medicina. Era el hijo de un famoso cirujano.
Éste exigía que su hijo siguiera sus pasos.
El joven estudiaba siempre acompañad de su querida guitarra. Realizó toda la carrera sin abandonar nunca la música. En su interior sufría una lucha entre sus sueños y el deber.
Así finalizó sus estudios, sin sentir la menor alegría. Su vida ya estaba marcada.

Recibió el título de Doctor, se lo entregó a su padre y se retiró a descansar. Lo encontraron en la cama matrimonial del lado donde dormía su padre, sin vida, con un tiro en la frente, abrazado a su guitarra.

domingo, 30 de agosto de 2015

MIRAR MÁS ALLÁ

 Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera.
Ejercicio de encuentro de personajes: Integrantes Gladys Anido / Daniel García y Susana Maly / Lauro Lepi.                                       

Daniel desplegó su bastón blanco y se puso de pie, sabía que ya se aproximaba su parada para dirigirse al Instituto  Cachón.

Hacía varios años que su visión estaba yendo irreversiblemente hacia la ceguera, aunque  todavía no la había perdido del todo. Por esa razón estaba aprendiendo braille y otras cosas aparte del uso del bastón que le ayudarían en el futuro.

Al bajar, Daniel se encontró con una mano que lo ayudaba a descender del  ómnibus y divisó una persona al frente, pero antes de visualizarla mejor, el olor golpeó su olfato, era el olor de la calle y la miseria. Por su anterior trabajo en un hospital había tratado con personas de la calle y sabía bien que enfrente tenía a alguien así. Su primera impresión fue de rechazo pero solo por segundos, su instinto le dijo que en otro aspecto era un ser tan desprotegido como él.
-Gracias señor le dijo, y se presentó: soy Daniel García y voy hasta el Cachón.
La voz del vagabundo surgió desde lo profundo de su garganta con la ronquera de quien casi nunca habla en voz alta.
-Soy Lauro Lepi señor  García y si me permite lo acompaño, no tengo nada que hacer, dijo sonriendo, como si fuera  un buen chiste.
No supo explicarse cómo él, que evitaba el contacto con la gente se ofreció como acompañante, sacudió la cabeza ahuyentando toda reflexión.

Algo en la voz de Lepi le aseguró a Daniel, que éste era un buen hombre, percibió su tristeza. Mientras caminaban iniciaron una conversación y fueron conociéndose, Daniel le contó de su frustración por no poder leer  que siempre fue su pasatiempo favorito, pero que igual iba aceptando su discapacidad. Cuando llegaron al Instituto, Lauro le preguntó si  no tomaba a mal que lo esperara para acompañarlo  a la parada, propuesta que fue aceptada.

Al volver retomaron la conversación iniciada antes, hablando de libros más que nada, Daniel supo que se hallaba ante una persona  culta y se sintió curioso por verlo en tal estado de abandono.  Preguntó con delicadeza si podrían encontrarse de nuevo al día siguiente en esa misma parada a lo que Lauro aceptó.
Día tras día se repitió esta rutina y cada vez fueron sabiendo cada vez más uno del otro. Y llegó el momento que Lauro pensó que nunca pasaría. Contó del accidente de su familia en la que ese día no los había acompañado, por lo cual la culpa lo atormentaba, cómo le fue siendo imposible trabajar, ver a todos a la cara y percibir la compasión en sus miradas. No pudo seguir y sin coraje para matarse abandonó todo lo que antes tuvo, por eso su vida estaba en la calle.
Daniel  comprendió la pena de su ya amigo, le ofreció respeto y compañía, lo invitó a su casa en donde vivía con su esposa e hijo y Lauro fue despertando, viendo que había gente a su alrededor que sufría pérdidas quizás no como la suya, pero eran pérdidas al fin, disfrutó de bañarse largamente, de la ropa limpia, de comida sin prisas y de ser útil. Daniel le brindó un lugar en su casa y juntos compartía los buenos  momentos de conversación, donde Lauro le leía sus libros preferidos.

Daniel hizo mucho más aún, habló con un sicólogo amigo y los tres, pues Lauro aún no se sentía seguro al estar solo frente a otro extraño, fueron arrancando capas de sufrimiento y negación  de una larga y dura etapa.
Lauro aún no está curado del todo pero como toda herida, bien tratada lograría sanar, lo que todavía no se explica es que fue lo que lo llevó a brindarle la mano cuando Daniel bajó del ómnibus, ni por qué ese día decidió descansar en esa parada aunque la gente que allí aguardaba se retiraba con asco de su lado. 
Pensó que siempre hay que ver más allá, más adentro de las personas para conocerlas.


lunes, 24 de agosto de 2015

MIEDO A LA OSCURIDAD

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
Glady Anido

Miedo a la oscuridad o nictofobia. Es muy común en los niños; se manifiesta por no querer dormir con la luz apagada, o no entrar en una habitación solo a oscuras. La oscuridad les impide ver, se sienten débiles, el miedo se apodera y su mente crea fantasmas, duendes, monstruos, pero todo desaparece al sentirse acompañados y al volver la luz.
Sin embargo en la otra cara del miedo, algunos niños cierran los ojos y se sumergen en su mundo de fantasía que crean a su manera.
El miedo a la oscuridad también se prolonga en algunos adultos siendo causado según Freud, como consecuencia de un desorden de la ansiedad, producto de separación o muerte de un ser querido.
Pero como todas las fobias, ésta puede superarse, cuando logramos comprender que la luz interior nos ilumina mostrándonos un nuevo camino a seguir.

La vida nos enseña que la oscuridad no está afuera, sino en nuestro interior y la lucha está en superarlo mientras vamos cambiando hacia una vida más placentera.

LA GOTA APLASTADA POR UNA HOJA

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
Glady Anido
Paseando una tarde por el parque, después de una lluviosa mañana. El parque mostraba mucha paz, con sus plantas y flores sacudiendo el resto del agua que contenía.
Observé una hoja, que estaba cubierta de gotitas de agua, unas más grandes, pero la mayoría pequeñas, la brisa las sacudía, las gotitas chicas se reían de una muy grande a la que llamaban en tono de broma “la gorda”.

Esa misma brisa hizo que las flores cercanas abrieran sus pétalos cuando uno de ellos sin querer aplastó la “gota gorda”, causando la risa de las otras, pero poco a poco fueron cayendo ellas también y la flor mostró toda su hermosura. Con todos sus pétalos abiertos.

domingo, 5 de julio de 2015

LOS FANTASMAS SE DIVIERTEN

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
Gladys Anido

Cuentan los más viejos del barrio, que donde hoy existe un moderno edificio, había una casa abandonada, en la que vivía una familia de fantasmas. Decían oír ruidos muy molestos, se oía arrastrar cadenas y una música muy fúnebre. La familia la componía, la madre llamada Cleo, al padre lo llamaban Fran, y dos hijos Samanta y Lucifer. A ellos se agregaba una abuela, Brujilda que reía todo el día que daba miedo. Tenían la costumbre de dormir, uno en la bañera, otro sobre la cocina y los niños colgados de las arañas. Tenían una orquesta formada por todos los tachos de cocina. No cocinaban, comían pasto, arañitas, hormigas y todo lo que encontraban a mano. Durante el día dormían y de noche se divertían de una manera muy particular.
Un día, debido a denuncias, vino la policía, pero se habían mudado, tal vez a un lugar más cómodo para ellos, como un campo santo.
Los habitantes del edificio, por momentos creen ver alguna sombra que les saluda, desde algún rinconcito de la casa.


lunes, 29 de junio de 2015

EL DESENCUENTRO

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera

Glady Anido

Ana y Roberto, dos niños vecinos del barrio y compañeros en la escuela. Fueron siempre muy amigos, lo mismo que sus familias. Pero la vida continúa y va cambiando nuestra ruta.
Al padre de Ana lo trasladaron a España y viajó con toda su familia. El tiempo transcurrió y Ana creció y fue conociendo distinta gente y nuevas emociones, sin olvidar nunca a su amigo de la niñez Roberto, que también la recordaba siempre con mucho cariño.
Mientras tanto del destino que cansado se había quedado dormido, despertó bruscamente, dándose cuenta de que había olvidado el encargo de unir a esta pareja como estaba señalado.
Entonces como en un juego de ajedrez, unió las piezas de la manera más acertada, hizo que a Roberto lo enviaran a España a la misma empresa donde trabajaba Ana junto a su padre.
Cuando se encontraron, costó reconocerse, pero el pasado surgió entre ellos rápidamente y fue todo un éxito para ambos. Y así el destino, pudo cumplir su misión.