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viernes, 30 de octubre de 2015

MI NIÑA

Escritores Creativos Palacio Salvo
Gustavo Oxehufwud

Boletear al pasado, en eso andaba, cuando descubrí que poner los ojos de hoy en conserva y recuperar la mirada de ayer, era la más amistosa manera de acercarse.
Y así llegué hasta mi casa, mi antiguo hogar, en el que prácticamente nací, treinta y siete años atrás. No quise entrar enseguida, me detuve a meditar a la sombra del umbral.
Y ahí estabas: bonita, a la orilla de la escalera, casi en la entrada de mí cuarto. Nadie parecía querer tocarte, sombras  se acercaban pero, definitivamente siempre sola. Te escuche hablar en alguna noche o siesta, gracias a la humedad o al calor, o lo que produce el paso del tiempo. Me di cuenta ahí, que eras más que un objeto.
Fuiste la primera en el camino, deteriorada si pero solidaria. Así te enterraste en mí, me doy cuenta ahora, a la distancia, así, silenciosamente, con paciencia revolucionaria.
Un día te inmolaste con la mecha del tiempo, te explotó el brazo, el puente, las cuerdas, todo; y comprendí que me soltabas la mano, que ya estaba listo para otra.
La primera güitarra siempre se recuerda, sobre todo en los difíciles momentos del comienzo.

miércoles, 21 de octubre de 2015

LEYENDAS URBANAS

Escritores Creativos Palacio Salvo
                        DE 2 DÍAS
Gustavo Oxehufwud

Tengo dos días de haberme convertido. Ella estaba en la otra punta de la barra. No me había prestado atención aunque yo si la miraba insistentemente tratando de captar la suya.
Le interesaban otros, tenía la mirada fija en un doctor que todos los miércoles gustaba de pasar a beber algo.
Pedí otro whisky y seguí observándola, había algo de extrañeza en el ambiente, como que todo se potenciaba.
La barra en “U” era el cordón que nos conectaba. Tio Jorge del otro lado, con dos estanterías amuradas a su espalda, separadas por la puerta que conduce al depósito, surtidas de alcohol; llamó mi atención con un gesto de que no me convenía seguir buscándola.
Cuando volví a levantar la mirada, luego de atender al lloriqueo de la medida en mi vaso, ya no estaba, ni tampoco el doctor.
Atravesé la puerta de calle casi en estampida, atrás: mi vaso lleno y toda la espera que me había dejado colgado del mundo.
Caminé hacia el costado del bar, donde esperan las bolsas de basura, algún movimiento como en huida imaginé y allí estaba ella, o lo que quedaba de ella.
No está tan fácil la caza para los que recién empiezan, sobre todo cuando es tan cruel la competencia.


LUNES A LAS NUEVE

Escritores Creativos Palacio Salvo
Gustavo Oxehufwud

La mugre infantil tras una caja que contiene paquetes de pastillas para la venta, un par de tetas monumentales que arquean aún más la columna con el peso de los ojos, un conectado vibrando en alguna nube de lo irreal y una colección de rostros anorgásmicos. Todo eso es una esquina con una parada a cuestas.


domingo, 11 de octubre de 2015

WASABI

Escritores Creativos Palacio Salvo
Gustavo Oxehufwud

De forma inocentona estaba ahí;  guiñándome un ojo. Parecía inofensiva.
La miré me pareció que hubo reciprocidad, y así dos veces más por lo menos actuamos la misma escena.
Pero el tiempo se consumía, y ninguno podía esperar.
Tenedor en mano, pinchazo directo, palabra mediante a mi acompañante ocasional y pelotita gastronómica nipona al buche, y del buche sin muchos más entretenimientos al fondo.

Un infierno japonés en mi estómago me recordó que no sólo de pescado crudo y arroz se compone el sushi.

viernes, 18 de septiembre de 2015

EL VIOLÍN

Escritores Creativos Palacio Salvo
Gustavo Oxehufwud


Hay un viejo violín hamacando con su inmovilidad la habitación que pendulea entre seguir postrada en pose de silencio y colorearse con el sabor del sonido nuevo.

Esa madera encordada en posición de espera ha sido corroborada por vecinos pasajeros de la ventana, cuando la tensión soltó algún quejido.

¿Hace cuánto que estás ahí? viejo violín, ¿quién te rodeó de ladrillos?

domingo, 31 de mayo de 2015

DISPARADOR



 Un hombre muy delgado, pelo blanco con un abrigo de espiguilla. Lleva trozos de pan en el bolsillo. Tiene un secreto que nunca cuenta a nadie y vive en Madrid.

Escritores Creativos Palacio Salvo

Gustavo Oxehufwud

Un fallado engendro del demonio, vino a persignarse frente a mí y luego se metió en una casita que tenía una discreta bombita roja en su entrada.

Se decía que había quedado así, con el pelo blanco como su enemiga acérrima: "la leche", después de un furioso ataque al hígado por atravesar el umbral de los tres platos de buseca en el “Madrid”.

¡Qué bolichón! impagable pensaba, entre lo que camina y lo que se arrastra: cada personaje. Los codos acodados cargados de mundos paralelos, nunca lo dejaron morir.
"El Gavilán", le decían, comía por otros o para otros, porque comía como descocido y era más huesos que carne debajo el abrigo de espiguilla según los que siguieron su carrera por entre los vestuarios.

Caminaba torcido con gracia, como ya no se ve, de la plaza al boliche y del boliche a la plaza, con los bolsillos con migas de pan.

Gavilán circular vuelo
desde Madrid a la plaza
nunca faltó una torcaza
pa´alimentar los polluelos.


SECCIÓN: CARTAS DE AMOR

Escritores Creativos Palacio Salvo


Gustavo Oxehufwud
Mi mortalmente amada.                                    Montevideo 27 de mayo de 2015

De mi mayor revelación:
Por la misma aprovecho estas líneas-llave para abrirte la celda y dejarte ir de una vez por todas, dado que no tiene sentido seguir siendo guardián y preso al mismo tiempo.

Me gustaría poder recordar: ¿Qué pasó?, ¿por qué me fui? y ¿adónde estuve todo este tiempo? La marea me arrojó de nuevo al lugar de donde me sustrajo, pero no están tus brazos extendidos, tu calle y la esquina sin luz, para zurcir con recuerdos el momento donde nos quedamos.

Espero que esta carta en una botella que hoy tiro hacia atrás, la leas antes de conocerme, para evitarte el dolor inconmensurable que te causé.            
Sin nada más que lo que aún me desgarra, te llevé conmigo siempre.

PD: Confieso que te soñé antes de conocerte.

jueves, 28 de mayo de 2015

CAJA DE IDEAS

EL DÍA QUE LOS RELOJES SE PARARON
(Asociado a la imagen de una silla)
Escritores Creativos Palacio Salvo

Gustavo Oxehufwud

Previamente
No se sabe que fue primero; si los relojes detenidos o las sillas.
El día en que los relojes se detuvieron las sillas estaban por todos lados, como carroñeras de esa convención agonizante: “El tiempo de los hombres”.
Soid contemplaba de espaldas su obra por terminar, cuando presintió que todo había sido en vano.

-¿Pero quién las puso ahí?, ¿Cómo llegaron?
Ubicadas estratégicamente resplandecían al borde de los caminos, recubiertas de espera dorada en cómoda madera fina, nadie podía escapar al impulso de asillarse.

Beluz era el único que con su sólo suspiro podía detener el tiempo subjetivo del planeta, pero nadie había sabido de él en mucho tiempo. Después de abandonar a Soid, prefirió internarse en el olvido, se sentía obsoleto,  nada podía darles a las personas que ellas no pudieran hacer o aprender  por  iniciativa propia.

He caminado sin descanso durante no sé qué tiempo, no tengo idea que es lo que pasa, pero está en penumbras siempre. A veces sospecho que  fue así toda la vida, y que lo demás sólo lo he soñado, me refiero a eso del día y la noche.
 No puedo parar, camino, camino, camino;  y  cuando me detengo  inmediatamente comienzo a sangrar por la palma de las manos. Una vez quise sentarme en una de las tantas sillas que ahí afuera están, y también mis pies y mis ojos comenzaron a sangrar.
Ahora que de caminar me muero, quiero contar lo que he descubierto….
II
Estas líneas que transcribí, estaban escritas con sangre, las encontré debajo de la silla en la que estaba sentado.
Como no era buena la luz, decidí levantarme y buscar un lugar propicio, sin saber bien que era lo que quería hacer con esa hoja.
Había olvidado  esta facultad de leer y escribir. Me costó mucho tiempo recuperar la habilidad, pero hoy somos muchos leyendo los libros que habían sido abandonados en las copas de los árboles, a donde hemos vuelto.


        

domingo, 21 de diciembre de 2014

SEVEN

                                                                                     


Siete pecados capitales
 Gustavo oxehufwud

LUJURIA

Lujuria salió ese día como siempre. El color que llevaba reventaba los ojos  del más prevenido. ¡Qué andar¡, era imposible ignorar ese llevar, parecía desarmarse con tanto cadereo promiscuo.
-A cazar Lujuria, se decía dándose ánimo;  con su hipnótica lengua de serpiente saliendo y entrando, con ojos de fuego quemando nobles corazones,  con sus caricias bebe (de lo que esconden), con su palabras falo y sus voluptuoso silencio. 
Amores perdidos, familias destrozadas, pérdidas de trabajo, quiebres financieros; eran algunas de su bendiciones.
Lujuria que tiene la cara de todos y no se parece a nadie,  esa mañana cayó en la tentación y se metió en tierras enemigas. Tomó el camino del medio, y quedó de frente a uno que estaba crucificado como ofrenda, pensó. Esa desnudez no era igual a las otras que le aceleraban las palpitaciones, vió que había un altar, miró a su alrededor, miró hacia arriba también y dijo: -¡qué obsceno!


GULA

Es imposible parar, es como estar poseído por el mundo.
Devoro todo lo que llega o soy devorado, no sé, pero también robo de guante blanco con la coartada de una nueva belleza que no es otra cosa que mis fueros.
Soy rabdomante de la palabra, mi lapicera y mi pequeña libreta son mi orqueta, envío sondas a excavar mundos paronímicos de ahí vienen mis personajes, exhumo el homónimo que por cada palabra habita en el silencio, y el sinónimo y el antónimo se me vuelven perfume y sudor de cada palabra sin saber cual es cual, y cuando, aunque no creo en ninguno de ellos.
Hay olor a palabra, es la hora de comer y que importa que sea a deshora, ingerir para crear siempre da hambre aunque más no sea para saciar el regurgite. Y para que la palabra hable lo quiero todo bailando en mi base de datos de carne y hueso:  el chistido del mate en infusión meditativa, el tac de un nuevo enter, el sonar del pizarrón con el menú del día martes al mediodía contra el suelo porque el viento manda, el sinsabor de un domingo a las seis de la tarde, aunque me vuelva caníbal conmigo.


IRA

Instrumento musical agridulce con forma de corazón. Tañir la ira significa traer cosas pasadas al presente y vestirlas del futuro.
En un pueblo llamado “Olvido”, que existió antes del gran diluvio, la gente se reunía cada tanto en la plaza principal a escuchar a los tocadores de Ira. Aquella humanidad disfrutaba de tan enérgicas ejecuciones donde descubrían las causas de sus males que rápidamente volvían a olvidar.
Asimilados a historiadores aquellos músicos eran sospechados de jamás alcanzar el sueño debido a que habían efectuado pactos con entidades maléficas, sobretodo con el demonio de la consciencia.


PEREZA

Tengo pereza. Me cuestan mucho algunas cosas, y creo que será perjudicial en algún momento de mi vida. Tengo pereza para quedarme a dormir y perderme la mañana, ese rayo verde que no encuentro todavía pero dicen que existe y que algunos si lo vieron, entre ellos los pájaros que se niegan a dar testimonio.
Me dá mucha fiaca acostarme temprano y rifarme los encantos de la noche cuando la musa que siempre es la misma se desnuda por otra punta. Soy un perezoso empedernido lo reconozco, no puedo engancharme con ninguna telenovela, porque sigo corriendo detrás de una pelota dos o tres veces a la semana.
No puedo quedarme a durar mejor seguir arriesgando día a día a contrapelo del mundo si es necesario, prefiero la comodidad de aprender cosas nuevas y la seguridad de los cambios radicales.
Ser tan perezoso hizo que colgara de mis sábanas la depresión y me fuera al laburo con el sabor del día gris en un paisaje soleado, aunque estoy pensando que cuando está pereza se vaya la vida será un castigo.

ENVIDIA

Envidia estaba acostada sobre una enorme piedra roja, esperando tal vez un beso que la despertara, porque había nacido así, sin vigilia en el cuerpo.
El colectivo la ignoraba, era tal la desidia que parecían no verla, como si no estuviera, como si la razón de su existencia fuera prescindir de ella.
Pelaban frutos, cortaban ramas, recogían leña para mantener el fuego que desde apenas dos o tres generaciones habían aprendido a manejar, sus manos ya no estaban dormidas. A su habilidad para trepar árboles y lograr buenos atalayas, le sumaron una cierta maleabilidad de la naturaleza con la cual vengaron tantos años de pasividad ante el accionar de las fieras que ahora mantenían a raya.
Así la torpeza original vino a ser sustituida, así fuimos abandonando los árboles y salimos de la zona roja de la extinción.
Con el día venía la preocupación del alimento, y que los más pequeños, mujeres y ancianos comieran primero, el refugio para congregarse también era una necesidad y recrearse en el juego de la persecución era otra de las necesidades.
El cielo había rugido y la noche se desasía en agua, alguien del grupo  se quejaba sin parar lo cual perturbaba el sueño de primero.
Era una hembra, vieja y que estaba en el final de su existencia. Se acercó con los ojos inyectos en rabia como para hacerla callar de un gruñido y hasta de un golpe  si era necesario. Al verla algo lo precipitó a cambiar el ánimo, su odió lo cambió por algo que no podía explicar pero se movía y crecía es su interior. Tuvo un sentimiento de cercanía con ese ser, le tomó la mano y la puso en su rostro, los se le habían  nublado de humedad.
Esa noche dejó de la cueva para enterrarla en el amar no sin antes percatarse de que había una piedra roja enorme en la entrada, y pensó en destruirla al volver.


SOBERBIA

Detrás de los espejos hay un mundo que late, que camina y sueña. En Sobervia todos le hacen honor al significado del nombre de su pueblo. Este Kurdistán del reflejo, que aún no está en el mapa ha vivido por siempre a la sombra de la humanidad. En una sociedad donde todos son soberbios la soberbia no puede existir. Presumir no tiene sentido, uno se repite.
Fue así que nos han manipulado desde siempre haciéndonos creer que lo que veíamos era la realidad, subjetiva, fuera de todo entusiasmo o desazón. De ahí esa posibilidad de sentirse dios, los hizo soberbios a través de nosotros dado que en su tierra nunca fueron profetas.

AVARICIA

Avaricia fue su madre. El avaro es un viejo con cara de niño sobre una montaña llamada soledad.
Y hasta ahí, no quiero dar……., digo, no tengo más nada que decir.



viernes, 14 de noviembre de 2014

EL LUGAR EN DONDE ESCRIBO


Gitano, de camaleónica estampa, es mi mosca personal orbitándome en sus horas de soledad.
Ese es mi escritorio, mesa o rinconcito donde trabajo, escribo o creo. 
Hoy es un pueblo sin tierra, por eso su geografía se las debo, de tan difusa que es aún.
Su mejor version es un pedacito de la mesa de la cocina, la punta que mas da hacia la ventana, una silla de madera simple, un cuaderno con mucha "hoja en blanco", la vieja latita de coca-cola repleta de lápices y lapiceras (muchos de ellos que funcionan como quieren), un termo y un mate con su alfombra repasador para no armar lío, el insustituible dicccionario de mamá y la guitarra a mano, por las dudas...


Gustavo Oxehufwud

Integrante de Escritores Creativos 2014.