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domingo, 1 de noviembre de 2015

APROXIMACIÓN AL HAIKU

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
Ma. del Pilar Leivas






Agua que cae
saltando en altura
piedra que grita

Selva profunda
tiene sangre Guaraní
la tierra roja

Vi a Quiroga
en la densa selva
umbría y verde

Lluvia de otoño
avivando colores
en los paisajes

Son las cometas
florecen en el cielo
en primavera

Perdí una niña
un perfume, una flor
¿Dónde se esconden?

Aquellas cosas
que se perdieron
ya no me sirven

Cuento las horas
que faltan para verte
lentos relojes

Pretendo verte
fantasía inútil
de cada día

Miro el espejo
aún queda mucha piel
para arrugar

Juegan los niños
unos con bicicletas
otros con piedras

No me mirabas
pero yo presentía
que me veías

Busco la forma
de escribir un Haiku
pero sin norma.

domingo, 11 de octubre de 2015

EL SUEÑO DEL PIBE

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera 
María del Pilar Leivas

-Pablo, ¿qué haces en el cuarto, encerrado? Vamos, apurate ¿tenés todo pronto? ¿zapatos? ¿bolso? ¿todavía no te pusiste el equipo? ¿qué están haciendo todos disfrazados?
Pablo abre sus grandes ojos oscuros y le contesta temeroso.
-¡Papá, estoy ensayando una obra de teatro para la escuela, tengo que memorizarla!
-¿Obra de teatro? ¡Lo que me faltaba! ¡No quiero verte más haciendo esas cosas, estás comprometido con el club y debes practicar todos los días!
-¡Pero papá! A mí me gusta. La maestra me dijo que hacía muy bien el papel y es para la fiesta de fin de año.
-¡Yo voy a ir a hablar con la maestra! ¡Le voy a meter lío y vas a ver cómo se termina acá la cosa! A la escuela vas a aprender a leer, escribir y hacer cuentas ¡Qué teatro ni teatro!
-No papá, mejor no vayas, no le digas nada, mejor yo le digo que no voy a actuar porque no me acuerdo de nada…
-¡Mmm, ya veremos!... ahora dale, ponete el equipo que se hace tarde.
En la cancha, los padres se paran en el borde, alentando a sus hijos, mientras algunas madres charlan y toman mate a la sombra. Una voz resalta sobre el resto.
         -¡Dale Pablo! ¡Márcalo fuerte! ¡No dejes pasar la pelota…¡No! ¡Otra vez la perdiste! ¡Dale, corré más rápido! Es tuya, ¡tirá!, que abombado, no podés errar eso, dale fuerte, marcá ahí… no lo dejes pasar, no seas flojo…
El pobre Pablo, corre angustiado, tratando de hacer lo que oye gritar a su padre. El regreso es en medio de protestas contra el juez, contra los jugadores y contra Pablo, que no pudo hacer un gol y perdieron 4 a 1.
Al llegar a la casa, el padre enfrenta a su esposa.

-Magdalena, ¿Qué es eso de que a tu hijo le gusta el teatro y pierde el tiempo en esas mariconeadas en lugar de entrenar?
-Pero Luis, solo es un ensayo para la fiesta de fin de año, a Pablo de chiquito siempre le gustó el teatro ¿te acordás? Me pedía que lo llevara y disfrutaba mucho. No le atrae mucho el fútbol.
-Se terminó, se terminó acá, estas hipotecando el futuro de tu hijo. Que se dedique al fútbol, ¡eso sí que es carrera!, mirá Forlán, mirá Suárez, Cavani, Godín… esos sí que la amasan. A entrenar y vas a ver que lo logra. ¡Teatro! ¿Quién vive del teatro? ¿Querés que se vuelva un maricón? Vos tenés la culpa por fomentarle esas cosas, vos y la maestra. Desde ahora se terminó el teatro, solo puede ir al club. ¡Yo lo voy a sacar hombre! Y no se habla más.
Magdalena bajó la cabeza y se calló, como siempre, para evitar más violencia.
En la escuela, Pablo se comunica con Daniel, quién juega en el equipo rival el sábado.

-Daniel, este sábado jugamos…
-Sí, ¿Qué pasa?
-Nada, quiero que me hagas un favor. Marcame y dame una patada bien fuerte. Te doy mi gorro favorito de Peñarol…
-¿Estás loco? Me pueden echar y no juego por dos partidos, además, soy más grande y te puedo lastimar.
-No importa,¡hacelo!. Mirá tengo $200 y también te los doy.
-Bueno, no sé, el sábado vemos.
En el escritorio, el padre de Pablo acude citado por la maestra.
-Buenas tardes, Sr. Antúnez, quería hablar con usted.
-Yo también, capaz que es por lo mismo.
-Puede ser, estoy preocupada porque Pablo me planteó que no quiere seguir en la obra de teatro; dice que no tiene memoria, lo cual no es cierto porque había aprendido su papel enseguida. Es más, tiene una actuación destacada en todo lo que es expresión oral. Desde años anteriores ha sido elegido por maestros y compañeros para actuar en todas las oportunidades. Tiene un talento especial y disfruta haciendo esa actividad. ¿Qué pasó?
-Nada pasó, va a pasar si sigue… yo quiero que se dedique al fútbol, en donde tiene más futuro y para lo cual también tiene condiciones. No tiene tiempo para el teatro. Así que yo, que soy el padre, le prohíbo que ponga a mi hijo en esas actuaciones…y no se habla más de esto. La madre también está de acuerdo ¡Buenas tardes!

Ese sábado, Pablo jugó como nunca; marcaba fuerte, corría enceguecido, esperando el fierrazo prometido de Daniel, que no llegó.
-¡Qué bien! ¡Ese es mi hijo! ¡Dale más! ¡corré! ¡pisá! ¡empujalo que te quita la bola! -Se oía desde el borde de la cancha.
El domingo de tarde, tocan timbre en la casa. Un vecino preocupado, le dice a Luis que Pablito se cayó de la azotea y está algo herido.

-Parece que estaba jugando al fútbol en el terreno del fondo de la casa y se cayó la pelota en el techo. Puso una escalera y al bajar con la pelota, se resbaló. Ya viene la urgencia en camino. Quedó con él mi esposa. No lo movimos. Me parece que se fracturó una pierna, pero no perdió el conocimiento. Tranquilícese, está bien…son cosas que pasan…


sábado, 19 de septiembre de 2015

LETICIA

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
Pilar Leivas

Esa voz, gutual, diciendo, más que cantando…Leticia, sí, acentuada en la a ¿Te acordás?
Era Alain Delon, sí, yo era una gurisa, igual que vos ¿Qué tendríamos? Catorce, quince, no más ¿Te acordás que juntábamos plata y nos compramos el disco? Lo escuchábamos medio a escondidas, por las desvergüenzas que nos provocaba.

Era algo íntimo, excitante. Su voz nos acariciaba, nos hablaba en un lenguaje único, nos erizaba la piel. Imaginábamos su abrazo, su aliento tibio en nuestro cuello, penetrando hasta lo más hondo de nosotras.
Voz provocadora de desconocidos placeres…
Por algo dicen que el francés es el idioma del amor.


El otro día la “Googlié” y la escuché…y que querés que te diga…¡todavía me puede!

domingo, 6 de septiembre de 2015

MIEDO AL RIDÍCULO.

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera

María del Pilar Leivas

Surge de una personalidad insegura, de un enorme deseo de gustar a los demás, debido a una excesiva valoración de los convencionalismos sociales y loa patrones de conducta.  Se preocupan por no hacer algo inadecuado y sienten vergüenza cuando alguien actúa en forma incorrecta o se comporta de forma extravagante. Sufren ante cosas sin importancia que pasan inadvertidas a los demás.

Grabación de entrevista
Paciente: Maria Teresa Morales
Archivo del Dr. Raphael Alderette.
-¡Buen día Doctor!
-¡Adelante María! Tome asiento y cuénteme que la trae por aquí.
-¡Ah!...una historia larga que comienza en mi niñez.
Desde pequeña fui muy callada, temerosa. En la escuela, los maestros siempre ponían en mi carné, que intervenía muy poco y me costaba relacionarme con mis compañeros. Todo me daba vergüenza, no quería pasar al pizarrón por miedo a que se rieran de mí ante un error…y llegué a negarme a bailar el Pericón con toda la clase, en sexto año, porque sabía que iba a equivocarme. Sufría y lloraba en silencio en mi cuarto, para no preocupar a mis padres.
-Pero veo que se expresa muy bien…¿Y cómo sigue esta historia en la adolescencia y el liceo?
-Más o menos como en la escuela. Era buena alumna, me refugiaba en el estudio. Me gustaba mucho leer y toda mi adolescencia la pasé rodeada de libros que me ofrecían todo lo que no podía hacer; me daban diversión, compañía, soñaba con ser como cada personaje de cada historia.
-¿Y no le gustaba encontrarse con amigas, ir a bailar, vestirse y maquillarse para salir?
-Lo intentaba, alentada por mi madre que me hacía lindos vestidos, pero lo pasaba muy mal, era torpe para bailar, muy delgada, sentía que la ropa me colgaba sin gracia, que todos me miraban para criticarme o reírse de mí. Poco a poco dejé de salir.
-¿Siguió estudiando?
-Bueno, mi amor por los libros hizo que estudiara Biliotecología, logrando licenciarme. En la actualidad, trabajo en la Bilioteca Nacional.
-¿Y la parte afectiva? Veo que usa una alianza ¿Está casada?

-Sí, sigo siendo muy tímida, y como dije, me costaba relacionarme. A la Biblioteca, venía a estudiar un joven; me miraba y yo me escondía; pero él fue insistiendo en que yo lo atendiera. Mis compañeras me hablaron tanto, que hice un esfuerzo en superar mis temores. En realidad, no sé qué vio en mí, pero pasado un tiempo, un día me esperó a la salida y me invitó a tomar un café en el bar de enfrente. Yo no sabía que contestarle, él me tomó de la mano y cruzó decidido la calle. A mí me gustaba, pero sentía mucha vergüenza y me ponía colorada y nerviosa. Creo que jugué un poco a ser uno de esos personajes de las historias que leía y así, nos seguimos viendo, íbamos al cine, al teatro, a cenar, pero me negaba a concurrir a reuniones, a estar con mucha gente. Hace un año que nos casamos.

-Me parece que Alejandro vio en usted algo que le cuesta reconocer. Yo creo que es una mujer muy atractiva e inteligente. Me gustaría saber en qué momento o qué sucedió para que usted viniera buscando ayuda, apoyo psicológico.
-Alejandro es muy comprensivo, me conoce y sabe lo que me cuesta relacionarme socialmente, pero hay momentos en que es inevitable salir, cenar con amigos. Hace un mes, asistimos a una reunión con sus compañeros de trabajo; todos iban con sus parejas, no podía evadirme del compromiso.
Ya elegir cómo me vestiría, fue una tortura, sentía que todo me quedaba mal, que todos me mirarían y me criticarían. Llegada la hora, me puse el vestido más sencillo que tenía, como para pasar desapercibida y allá marchamos…
Fui presentada a todos, no sabía de qué hablar, escuchaba y no entendía lo que me decían, me sentía mal, ridícula, tonta. Fui poniéndome colorada, tenía palpitaciones, empecé a sudar…

Fui al baño y no paré de vomitar. No sé quién le avisó a Alajandro, que vino a buscarme y volvimos a casa.
Al otro día, hablamos mucho de lo que pasó y me convenció para que buscara ayuda.
-¡Y aquí estoy!


- ¡Excelente! es muy valioso que cuente con el apoyo de su esposo. Poco a poco lograremos controlar esos miedos, esa falta de confianza en sí misma. Unas veces nos reuniremos con usted sola y otras con su esposo. Confíe en mí y sobretodo, confíe en usted, para superar esos problemas.

martes, 1 de septiembre de 2015

DIEZ MINUTOS

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
María del Pilar Leivas

Diez minutos…solamente puedo quedarme diez minutos. Amo la playa, el sol, las olas espumosas y los mariscos, es especial los camarones al ajillo con un vinito blanco helado.
Es temprano, algunos niños juegan al cuidado de sus nanas o sus abuelas, los papis brillan por su ausencia; es que “la gente linda” como nos llaman, nos acostamos arde y dormimos hasta después del mediodía.

La sombrilla me protege de un ligero viento del este. Me unto con abundante protector y me extiendo voluptuosamente en la colchoneta azul como el mar. Me siento bien, el calor del sol me va adormeciendo, pero no puedo quedarme mucho.
Gerardo, ¿Qué pasará con Gerardo cuando se entere? Su exitoso mundo se derrumbará. En realidad, un mundo ficticio; él con su empresa, sus amigos, el golf, el gimnasio, verse bien, verse joven…y yo, compitiendo con las mujeres que lo miran. ¿Y el amor? ¿Perdona todo? ¿Fortalece la pareja? ¿Y los niños? ¿Cómo se enfrentarán a esto? ¿Cómo se los digo?

Debo pensar que me pongo esta noche. La solera larga blanca estará bien, estoy delgada y contrasta con mi piel bronceada; además, nunca me la puse este verano. El vino, debo llamar a Gerardo para que recuerde comprar unas botellas para llevar.
Miro el mar a través de mis lentes y me voy despidiendo de este hermoso lugar. Pasa un heladero que me mira de reojo y me sonríe… ¿Es su táctica para atraer a los compradores? Con seguridad, su vida es la mitad de complicada que la mía…
Pero ahora debo ser egoísta, debo pensar en mí, tener fe de que todo saldrá bien. 

Debo pasar esta noche, distraerme, va a ir muchos profesionales conocidos. ¿Y si lo encuentro esta noche en la? Ojala no le diga nada a Gerardo, debo contárselo todo yo sola y esperar hasta mañana, el resultado de la biopsia.


domingo, 2 de agosto de 2015

DEXTROFOBIA

Trastorno de salud emocional que se caracteriza por tener miedo intenso a objetos situados a la derecha del cuerpo.

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera

María del Pilar Leivas
         
-¿Qué ruido es ese? ¿Qué hora es? Las diez y media… ¡Qué bien he dormido esta noche! Sin miedos, sin sensaciones de ahogo, palpitaciones, sudores fríos y nauseas. Ya quedó solucionado el problema de las cortinas que me acosaban y querían envolverme por el cuello…y aquellos ruidos y luces que querían entrar rompiendo vidrios… ¿Serían extraterrestres?
Antonio, el portero, ayer terminó de tapiar la ventana y revocar todo. Primero fue la lámpara de la mesa de luz, que prendía y apagaba en forma constante; luego el reloj que aumentaba de tamaño ensordeciéndome con su tic-tac y amenazándome con aplastarme.
Luego la cómoda, con sus cajones que se abrían y cerraban volcando su contenido.
Antonio terminó sacando todo, no sé qué haría sin él. Debo levantarme. Giro y me siento del lado izquierdo de la cama. Es importante que recuerde todo esto. Prendo la luz sin mirar hacia la puerta del cuarto que quedó a mi derecha. Debo apurarme antes que se abra y entre alguien. Tomo la ropa que dejo preparada en la silla. Cierro los ojos y me paro. Giro. Ahora si tengo la puerta al frente. Salgo.
Por suerte tengo el baño y la cocina a la izquierda. Entro al baño. Eliminé la ducha de la derecha. Arranqué la amenazadora cortina. Saqué la roseta y canillas; el agua se recalentaba hasta quemarme. Frente a la pileta, me lavo el cuerpo con esponja y toalla, cepillo mis dientes y me peino. Rápidamente me visto, uso el inodoro situado a mi izquierda. Ya estoy listo. Retrocedo caminando hacia atrás. Cierro los ojos y salgo.
No quiero ver la pared del living. Ya saqué las fotografías encuadradas, con aquellos ojos que se agrandaban y me seguían; bocas que se movían diciéndome cosas indescifrables. Me apuré en la cocina, a comer una fruta y un jugo. Cada vez como menos.
Antonio se encarga de traerme algo. Quiere que vaya al médico. Después de la última aplicación de quimioterapia, me siento raro, con miedo a todo.
Me aterra salir, todo lo que viene o está a mi derecha es peligroso; el tránsito, la gente, semáforos, contenedores…
Camino recostado a las vidrieras de mi izquierda, sin cruzar la calle, sin entrar a los negocios. Regreso a casa dando vuelta la manzana. Ir al médico, supone salir, taxis, hablar con gente, no puedo sin ayuda.
Mi hijo viene a verme el mes que viene. Vive en Australia. Voy a decirle que me lleve.

Mientras, prefiero quedarme en casa, estoy más seguro, tengo casi todo resuelto, por ahora…

miércoles, 8 de julio de 2015

DOBLE MIRADA

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera 

CUNTOS CON MORALEJA

María del Pilar Leivas

La lechuza, jueza reconocida en la región, se encontraba reunida con “El Gran Jurado” el caso era muy seguido por todos los animales. Había que poner fin a la violencia de gato presumido, en esa comunidad.
Atacaba a las hormigas, criticaba a los cerdos por su gordura, sus patas cortas y su chata nariz antiestética.  
Las gallinas se quejaban que las perseguía por su renguera y por tener alas que no les permitía volar; a las ranas, porque interrumpía sus conciertos desafinados en la laguna…y así seguía una larga lista.

En medio de un gran silencio, fueron saliendo de la cueva los deliberantes. El acusado esperaba el veredicto frente a todo el pueblo.

La jueza lo miró, luego miró a todos, se puso los anteojos y leyó: “El Gran Jurado declara a gato presumido, culpable de todos los cargos”

Se le condena a tomar un té de tartuja, el cual le provocará ceguera y sordera por tres meses. 

Aprenderá así, a ver con los ojos del corazón, comunicándose de distintas maneras, a respetar y enriquecerse con las diferencias, estableciendo vínculos de los cuales dependerá su supervivencia.

Esperamos la colaboración de todos y que esta experiencia sea valiosa para la comunidad.