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domingo, 13 de septiembre de 2015

LAS PIEDRAS DE MI CAMINO

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera

Águeda Gondolveu

Me llamo Marcela Aguilar, tengo cincuenta y tres años. Soy Gerente de un canal de televisión Nacional. Mi tarea consiste en dirigir el personal, seleccionar el material a emitir, elegir a quién lo presente y también preocuparme de que quien está encargado de la limpieza, dirija a su equipo con eficiencia. ¿Cómo llegué a ocupar este puesto? No ha sido nada fácil. En primer lugar, desde mi adolescencia, mi espíritu creativo me llevaba a idear todas las cosas que pensaba a plasmar en el futuro.

Mi primera cuña fueron mis propios padres.

-Nena, para que te complicás la vida, tenés todo en casa. Además no te vemos pasta para meterte en esos proyectos, dejalos estar.
Debido a mi extrema juventud, lograron convencerme de que mis ideas no servían y seguí disfrutando del bienestar que se me brindaba.

Pero algo bullía en mi interior no queriendo claudicar. En una oportunidad, viendo un programa televisivo, ya con veinte años, noté una serie de modificaciones que consideraba debían hacerse para que resultara exitoso.
Con mi carpeta a cuestas, me presenté en el canal pidiendo una entrevista con el Director.

Como podrán imaginar, me dieron mil excusas y por supuesto no conseguí la entrevista.
Una vez más, me dejé influenciar por estos hechos y volví a pensar que no interesaba a nadie y por lo tanto no tenían valor ninguno de mis pensamientos de avanzada.
Seguía martillando en mi cabeza la idea de dar forma a lo que deseaba y decidí lanzarme de nuevo a la conquista del éxito.

Tomé varias fotografías de acontecimientos de interés y nuevamente me presenté, no a ese, sino a otro canal con el fin de poder avalar una idea en la que ese material se pudiera irradiar en un programa con un nivel apropiado al mismo.

-Señora -me dijo uno de los secretarios de Gerencia- su nombre no me es familiar, no puedo pedir una entrevista a ningún Directorio…es usted una perfecta desconocida. Le aconsejo que se dedique a otra cosa. Buenas tardes.

Así fui recorriendo varios lugares y tocando muchas puertas, hasta que finalmente una
de ellas se abrió. En una conferencia de prensa a la que concurrí, hice una pregunta a un alto dignatario extranjero, la que lo sorprendió sobremanera.

Pidió datos sobre mí y para mi sorpresa fui citada a un estudio donde se me informó que tenía una entrevista con el conferenciante. Éste me manifestó que en su país, hacía falta una corresponsal que, desafiando los riesgos, se aventurara a cubrir sucesos de notoriedad. Pensó en mí y me ofreció el puesto mencionado.

Viaje a Etiopía, a Uganda, a Marruecos, cubriendo los más insólitos hechos. Mi inglés lo perfeccioné en un curso rápido y mi rostro comenzó a verse a través de la pantalla con asiduidad.

Sorpresivamente, en esos momentos en mi país, consideraron que esa perfecta desconocida ya tenía un nombre y ahora sí, mis ideas tenían la oportunidad de manifestarse.

Dejé el peligro de otras regiones y con la rica experiencia adquirida, me dediqué de lleno a mejorar la imagen de este canal que hoy felizmente dirijo.




EJERCICIO DE PERSONAJE FRUSTRADOR

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera

Gladys Anido

Javier era un joven que todos querían, simpático, pero muy reservado. Su sueño era la música, tocaba muy bien la guitarra y estudiaba medicina. Era el hijo de un famoso cirujano.
Éste exigía que su hijo siguiera sus pasos.
El joven estudiaba siempre acompañad de su querida guitarra. Realizó toda la carrera sin abandonar nunca la música. En su interior sufría una lucha entre sus sueños y el deber.
Así finalizó sus estudios, sin sentir la menor alegría. Su vida ya estaba marcada.

Recibió el título de Doctor, se lo entregó a su padre y se retiró a descansar. Lo encontraron en la cama matrimonial del lado donde dormía su padre, sin vida, con un tiro en la frente, abrazado a su guitarra.

PERTENEZCO A UN GRUPO DE BAILARINAS

Escritores Creativos Experimental de Malvín.
Stella Duarte

Cuando bajó el telón, sentí un gran alivio. El estreno fue un éxito. Había esperado tanto que llegara ese día…
Los ensayos generales interminables, teniendo que vencer el sueño, el cansancio, el dolor en los músculos, los pies destrozados. Pero gracias a las píldoras milagrosas que traía Alicia, todo era un placer.

Cuando llegué a esta compañía fue diferente. Ahora todo es armonía, disfruto mucho y siento que voy a llegar a brillar en la danza como soñó mamá, después de tanto sacrificio para pagar mis clases y mis exámenes.

No siempre va a pasar igual, siendo la más débil, la relegada, ahora voy a ser fuerte y venceré -divagaba.

Pensé en llamar a Alicia, ella es una gran amiga. También compartimos el secreto con Sara y Ricardo. Siempre vamos a estar unidos, nos comprometimos a ello y vamos a ser los mejores, nadie nos va a superar.
Después de un día, después de la euforia y la fiesta, empecé a sentirme mal, nerviosa, sudorosa y no entendía por qué.

Alicia no contesta, recién tenemos ensayo en tres días, no puedo dormir, quiero comunicarme con Sara y Ricardo y no están, ¡qué puedo hacer, dios mío!

Decidí ir a la casa y esperarla, al rato de estar, la vi llegar, me saludó alegremente y me hizo pasar. Yo empecé preguntar por qué no me contestaba y le expliqué que no había podido dormir. Le pedí las píldoras mágicas como ella las llamaba. Me miró largamente y su voz cambió al decirme: son muy caras y hay que conseguirlas. Si las necesitás las vas a tener que pagar.

Empecé a suplicarle: Alicia, somos amigas, compañeras junto con Sara y Roberto, tenemos sueños de ser los mejores, además no me habías hablado de precio.

Pensé en mi pueblo, en mis padres, en la alegría del grupo. Entendí todo, por algo me las había dado, tiró el anzuelo y yo piqué.

PERTENEZCO A UN GRUPO DE TURISTAS

Escritores Creativos Experimental de Malvín.
Walter Ferrarese

Éramos un grupo de turistas de mediana edad, mirado con benevolencia ya que casi siempre los que viajamos somos de esa franja etaria.
Los jóvenes prefieren viajar de otra manera. La guía que acompañaba nuestra excursión era joven y bonita.

Cuando llegamos a Córdoba –Argentina-, nos recibió un guía local, joven también. Fue un flechazo inmediato. Hubo onda entre los dos desde el primer momento.
Pasaban mucho tiempo juntos y muchas veces ella llegaba en la mañana, cuando estábamos por salir en el bus a la excursión del día.

Dos señoras del grupo –amigas entre ellas- “horrorizadas” por considerar “impropia” la conducta de la guía, dijeron que se quejarían ante la empresa y la denunciarían por incompetente, faltaba más.

Cabe agregar que a estas señoras todo les caía mal, la comida, los paseos, etc.
Estas damas victorianas, quisieron encontrar eco en el resto de los demás turistas, pero no lo lograron y todos quedamos conforme con la excursión y con la guía.

Sin proponernos, cundió entre nosotros la máxima: VIVE Y DEJA VIVIR.



MIEDO AL FUTURO INCIERTO

Escritores Creativos Experimental de Malvin
Mabel Estévez
PARTE I. 
Hace años que vivo con miedo al miedo de un futuro incierto. En cuatro años y unos meses, me han hecho diálisis, doné un riñón a la ciencia, ya que afectaba a otros órganos por su tamaño.

En marzo de 2015, la vida puso en mi camino, el desafío de un trasplante renal. Cada día es un día ganado a una infección, a un rechazo renal, a un virus o una internación.

A principios de agosto, me hicieron un procedimiento médico que me produjo un sangrado interno. Por unas horas los médicos pensaron que “de esta no salía”.
Convivo con un constante miedo al miedo a un futuro incierto. Lo escondo entre risas y bromas, no por vergüenza sino para quitarle poder.

Quiero que se vaya y así darle espacio a la esperanza. Ese miedo a un futuro incierto, habita en mí, está al acecho. Solo tengo un remedio: amar y respirar vida, cada segundo de mi existencia.


PARTE II.

 Desde el 2011, me acompaña esa sensación de miedo a un futuro incierto.  En febrero de ese año, ingresé a diálisis. Todavía recuerdo el primer día: llegué a las seis y media, acompañada de mi esposo. Ahora que lo pienso, mi sonrisa escondía ese miedo.

Jamás hice catarsis de llorar, como los demás  pacientes, era como un ritual. Ahí comenzó una rutina de tres veces a la semana, de cuatro horas cada sesión. No sé qué me cansaba más, el dializarme o los malestares pos diálisis. Lo disimulaba con el humor;  algunos compañeros caían en sueños profundos, quizás para perderse por un rato.
Entre dolores de cabeza, vómito, cansancio, los días pasaban. Sí, reconozco que el miedo a un futuro incierto, era la sombra que se llevaba a algunos compañeros, a un lugar donde no había pena alguna. A veces la muerte robaba sus almas en plena diálisis.
En junio de 2014, me hice los exámenes para ingresar a la lista de espera para un trasplante renal.

Ahí me di cuenta que para vivir debía enfrentar a mi miedo, lo miré a la cara y con todas mis fuerzas le dije:" apuesto a la vida ", el rió a carcajadas que inundaban todo  con un chirrido insoportable. Lo confronté y ahí estaba su mayor miedo, me acerqué a su oído y le dije : " yo tengo algo que a ti te falta, mi amigo..." Fe "... Esa palabra le produjo pánico , él no quería perder a ninguna de sus almas, eran hijos elegidos.

Es como un partido de ajedrez, todo depende quien haga el movimiento más  inteligente, con las fichas que le quedan. Para vos que estas escuchando esta historia, el juego todavía no terminó.



sábado, 12 de septiembre de 2015

ES ASI

Escritores Creativos Experimental de Malvin
Betty Chiz
-Es así, don Belisario. Como se lo estoy contando. Uno a uno fueron desapareciendo. Los vecinos no se lo explicaban. Ya le hablé del primero. Le dije que su viuda, supuesta viuda, claro, andaba como alma en pena. La gente creía que Leandro abandonó el pueblo de aventurero nomás, a probar suerte en la capital. Por eso no se extrañaron ni dieron parte a la policía. Es más, alguno llegó a pensar que habría un problema de polleras de por medio.

-Mire usté, don Reboledo.

-Menos mal que no tenían hijos todavía. Para peor el pueblo se iba quedando sin brazos para el trabajo rudo. Del segundo no se supo más, luego de una reyerta durante la noche, en el velorio del viejo Santero. Dicen que por la herencia. Los dos hijos y unos primos, ahí mismito, delante del cajón del difunto, empezaron a discutir y palabras más, palabras menos, atravesando la bataraza y el cinto de cuero uno dejó ver un facón que brillaba con un fulgor machazo.

-¡Y la sangre llegó al río!

- No se vista que no va. El menor de los Santero logró escapar por la puerta de la cocina y nunca más lo vieron. Dejó  una novia con un embarazo de cinco meses que a raíz del susto nació prematuro.

-¿Y es nena?

-Así es, don Belisario. Otra hembrita. Ese es el drama de este pueblo. No quedaron sementales en el poblado, porque después de Leandro y del Santerito, noche a noche, se fue despoblando La Serranita. Para peor, anda corriendo un rumor, de que por ahí se aquerenció una bruja y que con sonidos que sólo pueden ser oídos por los mancebos y algún hombre joven ya casado, los trastorna y los atrae a sus dominios. Pero don Belisario, no pierda el sueño, son sólo habladurías. Después de todo, de algo tenemos que hablar en estas noches de viento, agua y refusilos.

-Pero, don Reboledo,  a mí no me la cuente en colores. Hace como quince días que el comisario de la 22º se hizo humo. Esa bruja se lo llevó con camioneta y todo.
        

EL HOMBRE QUE QUERÍA SER BUEN HIJO

Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
Ejercicio de personaje secuindario frustrador.
María Teresa Escandell

Juan está ordenando sus apuntes para comenzar a estudiar ya que pronto tiene el examen que le ha quedado para dar.
Sus padres están muy enojados con él ya que no entienden su dificultad para cursar esa materia; su padre es contador público y esperaban verlo seguir para esa área.
Estaban planeando un viaje a Europa y conocer la tierra de sus abuelos pero Juan sabe que si no salva, no tendrá paseo, se lo habían anunciado.

 El año pasado la salvó con la nota mínima, su madre dice que no se esfuerza, que no presta   atención, está en la luna y que por eso le va como le va, pero no es así. Desde que estaba en Primaria tuvo dificultad para resolver ecuaciones, quebrados, aunque  no para todas las otras tareas.
Habló con un chico de enfrente cuyo apodo es Sono para que lo ayudara a  preparar y le dijo que si, si le prestaba la bicicleta
-Si te la presto, porque no me dejan salir. ¿Te espero mañana?
-Voy a las ocho.
Estaba contento porque quizás lo lograría, aprovecharía que sus padres iban a trabajar para dedicarse a preparar la prueba con ese vecino que estaba más adelantado. Esa mañana Sono no fue y tampoco le aviso nada, él no quiso molestarlo, llego al día siguiente y le dijo:

-No te pienses que voy a venir todos los días y perder de salir, yo salvé lo mío, total si no salvaste yendo todo el año ni sueñes que vas a aprobarla ahora, así que estás liquidado, es para gente inteligente ¿sabes?
-Pero vos me dijiste que me ibas a ayudar el otro día hasta que te llevaste la bici...
-Invítame a jugar con tus juegos y  después vemos...

Siempre se salía con la suya, que dame esto, lo otro, le hacía gastar dinero de sus padres, eso lo tenía mal. Pasaron los días, sus padres supieron que estudiaba con un chico mayor que vivía enfrente y no se molestaron, todo lo contrario, creían que estaban preparando los temas para el examen
Sono lo desanimaba, le decía que el estudio no era para él y que les mintiera a sus padres que cuando lo reprobaran les dijera que fue muy difícil....así pasaron los días y nada de estudiar.

Juan siempre fue un chico responsable....tenía una hermana mayor que vivía en el campo así que no podía preocuparla  contándole lo que le estaba pasando, pues ella trabajaba, se ocupaba de la casa  y el embarazo la llevaba a maltraer con la presión alta y muchas cosas en la cabeza.  Sabía que estaba en manos de Sono y si le contaba a sus padres, él les iba a decir que les había robado porque ya lo había amenazado.
-Yo no voy a llevar ninguna culpa, esta es tu casa no la mía, si eres tonto es tu problema

Entonces se guardaba todo, sus padres le veían triste y pensaban que estaba nervioso, casi no comía, estaba pálido, además tenía pesadillas y ellos lo atribuían al examen. Sono venía cada vez menos y cuando venía era para exigirle cosas, pasaba por la vereda con la bicicleta y se reía. 
Entonces llegó el día esperado, se levantó temprano se puso el uniforme, desayuno con su padre y salieron juntos. Su padre le deseó suerte, le dio un beso y tomo camino a la oficina.


Juan no volvió a su casa, tampoco había ido al el liceo, nadie lo vio.....