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lunes, 26 de junio de 2017

LA HERMANA

Escritores Creativos Palacio Salvo 2017

ACTIVIDAD:  Trabajamos con emociones.
Relatos cortos que provoquen: ira, asco, amor, odio, venganza.
Lilián Rapela

Amanecía. Claudia se levantó feliz, se vistió, se maquilló y finalmente se miró al espejo y sintió que estaba bonita. Era el día de su casamiento y en pocos minutos más, Marcos su novio, la pasaría a buscar para ir al Registro Civil. Estaba feliz, emocionada, la vida le sonreía.
Llegó Marcos en un remise y partieron rumbo a la calle Sarandí. Los familiares y amigos los esperaban y todo discurrió maravillosamente. La novia estaba tan feliz que ni siquiera le molestaba el arroz entre la ropa que le habían tirado a la salida.
Llegaron a la casa del novio, donde se desarrollaría un almuerzo íntimo ya que por la noche habría una recepción.
Cuando Claudia y Marcos entraron a la casa quedaron impactados al ver a la hermana de él. Se había cambiado de ropa y su aspecto era deplorable: el pelo suelto, un vestido viejo muy descolorido y descalza.  El hermano se acercó y le preguntó bajito: ¿Qué te pasa, porqué estás así vestida?  Ella, cuatro años mayor que él y soltera, le respondió: Te casaste, ¿no? Estás feliz, ¿no? Bueno, acá está todo pronto, así que ¡no molestes!
-       Te vas a sentar a la mesa con esa facha? Le dijo Marcos- ya algo molesto.
No le contestó, dio la media vuelta y se dirigió a la cocina.
Las familias de ambas partes estaban sentadas a la mesa. Todo había sido preparado primorosamente por la mamá de Marcos, que de vez en cuando le hablaba bajito a su hija.
Se acercaba el momento de los postres y el brindis, cuando Graciela, la hermana, comenzó a mirar fijamente a Marcos. Su rostro denotaba una furia contenida y se ponía más rojo.
Marcos le preguntó: -Gra estás bien?
Ella responde fuera de control: ¿Y tú estás bien? ¿Estás feliz que te casaste con ésta? ¿Estás feliz que te casaste antes que yo? La voz subía y subía. Las familias trataron de serenarla.
- ¡Déjenme! –gritó como si fuera un alarido -yo estaba de novia con Pablo pero no te gustaba, hiciste lo posible para echarlo y ¡lo lograste! ¡Y aún no me he casado! ¡Te maldigo a vos y a tu mujer!
Todos querían que se calmara. Claudia lloraba bajito.
-Hermana –dijo Marcos- no era una buena persona, te iba a destrozar la vida.
-       La vida me la destrozaste tú y este es mi regalo –agarró el mantel y lo arrastró. Caían copas, platos, cubiertos, hasta que la contuvieron.
-       Llamen a un médico! –dijo alguien.

Ahora quedaba saber cómo iban a llegar a la noche para la recepción y lo que era aún peor, como iban a afrontar  los vínculos familiares con este lastre.    

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