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viernes, 10 de julio de 2015

POR LA HUELLA

Disparador: Es una escritora gorda. De joven era delgada y hacía teatro. Le gustaban los gatos. Tiene el pelo canoso en una trenza que le llega hasta la cintura. Vive en París



Escritores Creativos Biblioteca Ernesto Herrera
 María Teresa Escandell

A los 18 años Paola Méndez debutó en el teatro, poseía una figura inigualable, frágil y delgada y ese cabello rojizo que  le daba un aire atrevido cuando lo dejaba caer sobre sus hombros. Su nombre aparecía en primera plana en las marquesinas de las mejores salas. Cuando la compañía realizó una gira en el exterior, en París encontró lo que quería.  
Decidió quedarse y comenzó ahí a escribir obras para el teatro, todo lo podía. Él, un piloto de Air France fue el amor de su vida, cuando estaban juntos recorrían Les Champs-Élysées, viajaban por el Sena o iban a Montmatre, caminaban bajo la lluvia o se sentaban junto al fuego a escuchar música.

 Cierto día, él volvía de un vuelo a San Pablo, le avisó que iba en camino a casa, ella lo estaba esperando con las copas para beber champagne como siempre hacían antes de sentarse a la mesa, pero el destino les jugó una mala pasada; venía conduciendo quizás a mucha velocidad, o  se encandiló o resbaló con el piso húmedo por la lluvia, nadie lo sabrá. Pero cuando Paola atendió el teléfono supo que lo había perdido. Apareció en una curva dentro de su automóvil caído por el acantilado.

Ella se encerró en su apartamento, no quería hablar con nadie, sus amigos no lograban acercarse y darle consuelo. Su único refugio eran sus gatos y se dedicó a ellos. Pasó años en solitario, cambió de casa, se fue a la montaña poco a poco tomo interés por la naturaleza, se destacó nuevamente en las letras y su prestigio fue en aumento.

Sara llegó al aeropuerto Charles De Gaulle donde Paola la estaba esperando muy emocionada; hacía cerca de 20 años que no se veían, se confundieron en un abrazo y partieron riendo hacia la villa. Paola estaba radiante, se mantenía elegante a pesar de sus quilos de más, el  cabello peinado con una trenza que llegaba a la cintura y ese plateado natural que le quedaba de maravilla. 

Quería que sus seres queridos la acompañaran en el momento de recibir la prestigiosa distinción de la Legión d`Honneur del gobierno
 Francés por el libro titulado “Por la huella”.

Las calles estaban atestadas de gente de compras,preparándose para terminar el año, aun no había caído la nieve que siempre la esperaban como buen augurio y daba ese toque tan especial al paisaje.

Esa Navidad reunida con amigos dio a conocer la noticia que continuaría viviendo en París y que se había vuelto a enamorar. Abrazó a su hermana, Sara, y brindó junto a todos por su felicidad y por ese reencuentro. 

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