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jueves, 28 de mayo de 2015

CAJA DE IDEAS

EL DÍA QUE LOS RELOJES SE PARARON
(Asociado a la imagen de una silla)
Escritores Creativos Palacio Salvo

Gustavo Oxehufwud

Previamente
No se sabe que fue primero; si los relojes detenidos o las sillas.
El día en que los relojes se detuvieron las sillas estaban por todos lados, como carroñeras de esa convención agonizante: “El tiempo de los hombres”.
Soid contemplaba de espaldas su obra por terminar, cuando presintió que todo había sido en vano.

-¿Pero quién las puso ahí?, ¿Cómo llegaron?
Ubicadas estratégicamente resplandecían al borde de los caminos, recubiertas de espera dorada en cómoda madera fina, nadie podía escapar al impulso de asillarse.

Beluz era el único que con su sólo suspiro podía detener el tiempo subjetivo del planeta, pero nadie había sabido de él en mucho tiempo. Después de abandonar a Soid, prefirió internarse en el olvido, se sentía obsoleto,  nada podía darles a las personas que ellas no pudieran hacer o aprender  por  iniciativa propia.

He caminado sin descanso durante no sé qué tiempo, no tengo idea que es lo que pasa, pero está en penumbras siempre. A veces sospecho que  fue así toda la vida, y que lo demás sólo lo he soñado, me refiero a eso del día y la noche.
 No puedo parar, camino, camino, camino;  y  cuando me detengo  inmediatamente comienzo a sangrar por la palma de las manos. Una vez quise sentarme en una de las tantas sillas que ahí afuera están, y también mis pies y mis ojos comenzaron a sangrar.
Ahora que de caminar me muero, quiero contar lo que he descubierto….
II
Estas líneas que transcribí, estaban escritas con sangre, las encontré debajo de la silla en la que estaba sentado.
Como no era buena la luz, decidí levantarme y buscar un lugar propicio, sin saber bien que era lo que quería hacer con esa hoja.
Había olvidado  esta facultad de leer y escribir. Me costó mucho tiempo recuperar la habilidad, pero hoy somos muchos leyendo los libros que habían sido abandonados en las copas de los árboles, a donde hemos vuelto.


        

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